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domingo, 1 de julio de 2012

TRAVESTI





TOMADO DE: TRAVESTI

<< La carnosidad de sus labios lo delataba…a pesar de su carmesí con que besaba, del rubor en sus mejillas, de sus prolongadas pestañas, de sus perfiladas cejas, de sus achinados ojos, y sus lacios cabellos. ¡Parecía real! Pero…todo era cremas, base de maquillaje y rimel. Aún conservo el sabor amargo de sus besos en mis labios…un corazón hecho trizas, y su aroma a vainilla que quedó impregnado en mi traje. La noche la había resguardado en su desenfreno…la hizo un secreto…divina, suave y perfumada, ¡era perfecta! mimosa y animosa. Ternura que la caracterizó como un ángel… ¡fue un ángel! Nos elevamos al firmamento y haciendo piruetas junto con las estrellas, animábamos el cielo entero. ¡Alta y delgada! Su lisa cabellera soltaba los vientos de octubre, ¡luces, bullicio y carcajadas! Con su caminar robada más de una provocadora mirada ¡noche desenfrenada!

Su locura embriagaba las esquinas de San Francisco arrancando de los labios más de un piropo, seguidos de una persecución de silbidos. Pero… ¿qué había tras esa corta minifalda? Provocadora mujer insípida, arrebatada silueta perfecta… ¡la odio! Porque jamás fue sincera y se prestó al juego más macabro de todos. Esos ojitos –que con un antifaz- los hizo impredecibles de sus malas intenciones. Su mirada… ¿cómo pudo engañarme?... sin embargo, a pesar del odio, no puedo evitar la pasión con que nos aferramos. Había adrenalina en nuestros cuerpos, y el ambiente embriagaba con tan solo respirarlo, incitando a nuestro instinto animal en alborotar todos los sentidos y órganos salvajemente. Lágrimas –cebollas- y más lágrimas…lloro por desconsuelo, porque jamás hubo alguien que con tanto afecto pudiera causarme el peor dolor de todos… ¡rosa embelese con sus engaños!...si la pienso…la aborrezco aún más.

Estuve en un falso paraíso, disfrazado con plásticas flores y hojas verdosas…espina se desliza por mi garganta…rasmilla con crueldad hasta hacerme sangrar…y por su culpa siento padecer una psicosis. Fue la experiencia más alucinada que pudo ocurrirme en la vida; si no fuese por los golpes que le propiné, peor sería mi tensión; sin embargo, el descargo no evitó que me reduzca la miseria…y cada vez me hice más miserable mientras uno tras otro de mis puños y patadas dieron contra su cuerpo...>>

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¿Qué hay detrás de nuestras miradas? ¿Qué escondemos debajo de nuestras caretas? ¿Quiénes somos? ¿Quiénes queremos ser? ¿Es el amor una realidad o un falso paraíso? Son preguntas que en el transcurso de una ligera noche, serán resueltas por los labios de cada  personaje, que  en la oscuridad de una fiesta pagana, encontrarán los espejismos fugaces del amor, de aquel disfraz que nos envuelve en los  misterios del cuerpo, las verdades, el engaño y el dolor.


Travesti es un breve relato escrito por Helard André Fuentes Pastor, quien con su pluma arequipeña narra una noche de trajes, de trago y sombras que giran en la plaza central de Arequipa, donde el amor hallará su lugar en Rosita, la de  mirada tierna, escondida en una falsa identidad que no le pertenece, pero a la vez, hace de ella la mujer que quiere ser realmente, mientras un joven enamorado caerá envuelto en la tentación de su piel, hasta descubrir el lado más crudo de los sentimientos.

Las decepciones cotidianas del amor se verán implicadas en cada página, con la eterna búsqueda a una salida ajena a las copas, acogiéndose a la confesión de  un pequeño disfraz que cubra las lágrimas, hasta que finalmente todo amanece en la ciudad blanca, y el olvido seguirá vertido bajo una calle solitaria, sin payasos, brujas, conejas, putas, ni travestis...

Sin duda un relato fresco y de mucha noche.


jueves, 20 de octubre de 2011

Saramago y el Hombre Duplicado


Tomado de la Novela: "El hombre duplicado"


"El entierro de Antonio Claro fue tres días después. Helena y la madre de Tertuliano Máximo Afonso representaron sus papeles, una llorando a un hijo que no era suyo, otra fingiendo que el muerto era un desconocido. Él se había quedado en casa, leyendo un libro sobre las antiguas civilizaciones mesopotámicas, capítulo de los arameos. El teléfono sonó. Sin pensar que podría ser alguno de sus nuevos padres o hermanos, Tertuliano Máximo Afonso levantó el auricular y dijo, Dígame. Del otro lado una voz exactamente igual a la suya exclamó, Por fin. Tertuliano Máximo Afonso se estremeció, en este mismo sillón estaría sentado Antonio Claro, la noche en la que le telefoneó. Ahora la conversación va a repetirse, el tiempo se arrepintió y volvió atrás. Es usted el señor Daniel Santa Clara, preguntó la voz, Sí soy yo, Llevo semanas buscándolo, pero finalmente lo he encontrado, Qué desea, Me gustaría verlo en persona, Para qué, Se habrá dado cuenta de que nuestras voces son iguales, Me ha parecido notar cierta semejanza, Semejanza, no, igualdad, Como quiera, No somos parecidos sólo en las voces, No lo entiendo, Cualquier persona que nos viese juntos sería capaz de jurar que somos gemelos, Gemelos, Más que gemelos, iguales, Iguales, cómo, Iguales, simplemente iguales, Acabemos con esta conversación, tengo que hacer, Quiere decir que no me cree, No creo en imposibles, Tiene dos señales en el antebrazo derecho, una al lado de otra, Las tengo, Yo también, Eso no prueba nada, Tiene una cicatriz debajo de la rótula izquierda, Sí, Yo también. Tertuliano Máximo Afonso respiró hondo, luego preguntó, Dónde está, En una cabina telefónica no muy lejos de su casa, Y dónde podemos encontrarnos, Tendrá que ser en un sitio aislado, son testigos, Evidentemente, no somos fenómenos de feria. La voz del otro sugirió un parque en la periferia de la ciudad y Tertuliano Máximo Afonso dijo que estaba de acuerdo, Pero los coches no pueden entrar, observó, Mejor así, dijo la voz, Comparto esa opinión, Hay una zona en el bosque después del tercer lago, lo espero allí, Tal vez yo llegue primero, Cuándo, Ahora mismo, dentro de una hora, Muy bien, Muy bien, repitió Tertuliano Máximo Afonso colgando el teléfono. Tomó una hoja de papel y escribió sin firmar, Volveré. Después entró en el dormitorio, abrió el cajón donde estaba la pistola. Introdujo el cargador en la corredera y colocó una bala en la recámara. Se cambió de ropa, camisa limpia, corbata, pantalones, chaqueta, los zapatos mejores. Se encajó la pistola en la correa y salió."



¿Cómo saber quiénes somos? ¿En qué consiste nuestra identidad? ¿Qué nos define como personas individuales y únicas? ¿Qué pasaría si descubriéramos que en el mundo existe alguien igual a nosotros?  Tertuliano Máximo Afonso,  personaje de la novela “El hombre duplicado” tendrá que lidiar con dichas incertidumbres, al enterarse a sus treinta y ocho años que existe un hombre que es una fiel copia, quien por nombre se le conoce como Antonio Claro. El caos se desatará entre ambos, ¿cuál de los dos es el verdadero? ¿quién es la copia? ¿qué los diferencia?

Se ha dicho hasta la saciedad que somos un milagro y que cada persona es diferente, sin embargo nuestra similitud se va forjando sin darnos cuenta, las diferencias entre las personas se reducen cada vez más, al sentido común de los actos, la rutina, la normalidad, la deshumanización, donde los seres “exitosos” toman el rol protagónico de la sociedad y los secundarios quedan atrás. Pero qué pasaría si los “no exitosos”, los que cumplen un papel secundario en el mundo también lograrían el protagonismo que por años reclaman entre sueños, logrando ser  actores principales, en efecto, sería un desorden imaginar que en una ciudad únicamente existieran personajes exitos, porque de ser así ¿quiénes serían los subordinados?

El portugués José Saramago  nos llevará a navegar por las profundidades del alma, dentro de una filosofía de fatalismo, en el sentido estricto del destino y la predestinación que tenemos al momento de cumplir algo en esta vida. El Nobel, realiza enfoques respecto a las analogías del cuerpo y las dimensiones de nuestro ser, en circunstancias donde la costumbre  se traduce en la voluntad y la decisión que tomamos día a día, costumbre que adoptamos y marcará una diferencia abstracta entre unos y otros. El hombre duplicado será otra buena escusa para leer.

miércoles, 29 de junio de 2011

El Milagro de Oswaldo Reynoso


 Extracto de la novela: En octubre no hay Milagros.

<<- Si lucho no consigue casa, ¡Dios mío, qué será de nosotros! Dijo doña María, sentándose en la cama de Bety. Miguel botó las frazadas y comenzó a vestirse. Carlos entró al dormitorio. Bety terminó de pintarse las uñas.
- Miguel que está de vago ha debido buscar casa.
- Mira, Bety, no te metas conmigo, ¿ya?
- Sí, sí, tú tienes la culpa: eres un vagoneta.
-Por favor, Bety, ¡CÁLLATE!
-Todos los de la quinta han encontrado casa: el papi de Mery encontró casa aquí no más al frente.
- Sí, qué fácil es hablar: “aquí no más al frente”, todo el barrio sabe que el dueño de esa casa quiere vivirse con tu Mery.
- ¡Mentiroso! Eso lo dices por despecho, Mery ya no quiere saber nada contigo.
- Ves, mamá, cómo esa Bety me molesta.
- La señora Del Carpio se fue a un chalecito por Matute.
-¿Señora?, si es una de ésas.
-¡Chismoso!
-¿Y los escándalos que hacía?
- Hasta los Rodríguez se fueron a casa propia, ¡si vieran la casa que tienen en la Urbanización Jardín!
- Y quién no sabe que el Rodríguez era un soplón que andaba con ladrones.
- ¿Y qué dices de los pobretones del fondo, ah? ¿acaso ya no están bien instalados en Pueblo Libre?
- Con todo lo que roba el Tuerto yo estaría en Monterico.
- ¡Envidioso!
- ¿De qué?, ¿de qué? Habla.
- Sí, la envidia te hace hablar.
- ¿Y por qué no hablas de los Tapia, ah? ¿acaso no quisieron llevarnos a esa barriada y tú, la muy señorita, gila del blanquiñoso, no dijiste: ni que estuviéramos en la última lona para vivir con serranos?, ¿recuerdas?, no, ¿ah?
Miguel en bividí, colérico, paseaba de un lado al otro, por el estrecho dormitorio. Bety, arrimada al ropero, llorosa, dijo: Qué vergüenza, ¡qué dirán mis amistades!, ¡botados como gitanos!
- ¡A la hora!: debes tener vergüenza de otras cosas.
- Ves, estás viendo, mami, cómo ese Miguel vuelve a insultarme, lo oyes, ¡y en tú presencia!
Entonces, Carlos, sin decir nada, se sentó al lado de su madre. Luego, abrazándola, le dijo: Viejita, no llores.
- Todas nuestras cosas en la calle, qué dirán los vecinos, los catres, la mesa, los cubiertos, la porcelana, el cuadro del Señor de los Milagros, y dónde dormiremos, ¡Virgen Santa!
Miguel, poniéndose en cuclillas, tomó las manos de su madre. Y Bety, sentándose al lado de doña María, la abrazó.
- No llores, viejita, verás cómo el papá consigue casa.
- Sí, viejita, ya no llores. Dijo Carlos...>>


La literatura fresca de Oswaldo Reynoso, se mueve en tiempos reales e inhóspitos, donde una sociedad desconocida se enfrentará a la cruda capital peruana. El acento que se emplea inevitablemente se muestra en líneas influenciadas por la ideología comunista, social, y progresista de su creador. El arte del arequipeño, es fugaz y rauda, que provoca escándalo en sus propios personajes, al reflejarlas en un lenguaje urbano y ensalzado de una Lima mestiza y profunda. Como diría el escritor Washington Delgado: “Es un cuadro sombrío y terrible, pero también hermoso y rebosante de poesía.”

En Octubre no hay Milagros, el autor devela su estilo particular de ver al mundo desde los ojos populares que hacen frente a una sociedad aristocrática con grandes grupos plutocráticos, que manejan el país velando sus propios intereses, que afectarán a los más desamparados. La pluma peruana se rebela y hace una clara pregunta que se suspende entre interrogante sin respuesta, ¿existen verdaderamente los milagros? Y si existen, para qué tipo de clase social. Esta novela se despliega en la vida paupérrima de la familia Colmenares, las necesidades que los agobian junto a los sueños que aspiran a tener una voz. Oswaldo Reynoso parte de la costumbre y fiel tradición del Señor de los Milagros, donde la fe es la única fuerza de los pueblos, de esa raza negra y criolla, en la cual el hombre se aferra cuando se encuentra en un mundo solitario, que cruza los brazos y espera una sociedad más justa. En octubre no hay milagros para  los pobres, aunque son ellos... quienes se aferran más a la vida.

domingo, 8 de mayo de 2011

La Madre de Gorki


Extracto de la obra: La Madre, de la fina pluma rusa, llamado Alexei Maximovich Pyeshkov (Máximo Gorki)


(...)El espía hablaba con un guardia y le decía algo por lo bajo, señalándola con la vista. El guardia examinó a la madre y retrocedió. Se acercó otro guardia, prestando oído. Era viejo robusto, pelo gris y barba crecida. Hizo seña al espía con la cabeza y se acercó al banco. Avanza sin apresurarse, escrutando atentamente con ojos irritados el rostro de Pelagia. Ella se corrió al extremo del banco.
“¡Con tal que no me pegue!...!con tal que no me pegue!...”
Se detuvo frente a ella y, después de un silencio, preguntó con voz severa el oficial.
- ¿Qué miras?
-Nada…
-Bueno está… ¡ladrona! ¡Eres vieja y te dedicas a ese oficio!...
A la madre le pareció grave ofensa.
-¿Yo? ¿Ladrona yo? ¡Mientes! – gritó.
Todo le daba vueltas. Tomó la maleta y se abrió.
-¡Mira! ¡Miren todos! – exclamó, agitando un paquete de proclamas. Oía exclamaciones de gente que acudía a ella.
- Dicen que he robado…
-¡Ay ay! ¡Tiene aspecto muy respetable! – decía la gente.
- ¡Yo no soy ladrona! – repitió la madre a toda voz. Ayer condenaron a unos presos políticos…mi hijo entre ellos…Pavel Vlasóf. Pronunció un discurso, ¡es este! Yo iba a llevarlo para que lo lean y reflexionen acerca de la verdad.
Pelagia veía que se apoderaban de los papeles, que los escondían en los bolsillos, y en el pecho.
- ¿Sabéis por qué han condenado a mi hijo y a todos los que estaban con él? ¡Voy a decíroslo! ¡Creed a mi corazón de madre! Ayer condenaron a unas personas porque os traían a todos la verdad santa…Ayer supe que esta verdad ha triunfado…Nadie puede luchar contra ella… ¡nadie!
La muchedumbre, que guardaba silencio asombrado, se hacía cada vez más densa, rodeando a la madre con un anillo de cuerpos vivientes.
-La pobreza, el hambre y la enfermedad, ¡ése es el trabajo que quieren darnos! Todo está en contra nuestra. Día tras día nos reventamos a trabajar, sufrimos hambre y frío siempre en el lodo y el engaño; ¡y otros atracan y divierten al precio de nuestra labor!...Como perro a su cadena, estamos atados a la ignorancia; no sabemos nada, y en nuestra pereza lo tenemos todo. ¡Nuestra vida es una noche, una noche oscura! Una espantosa pesadilla. ¿No es verdad?
-Sí - respondieron sordamente algunas voces.
- ¡Cierra la boca!
Vio la madre detrás del gentío al espía, acompañado de dos guardias, y se dio prisa en distribuir los últimos paquetes; pero, cuando su mano llegó a la maleta, sintió el contacto de otra mano.
-¡Tomadlo todo, tomadlo todo! – dijo inclinándose-. Para transformar esta vida, para libertar a todos los hombres, para resucitarlos de entre los muertos, como yo resucité, han llegado gentes, hijos de Dios, que van sembrando por la vida la santa verdad. Trabajan en secreto porque ya sabéis que nadie puede decir la verdad sin verse perseguido, estrangulado, metido en la cárcel, mutilado. La verdad de la vida y la libertad son enemigos irreconciliables y eternos de los que nos gobiernan, de los que nos oprimen. Son niños, seres puros y luminosos los que os traen la verdad. Gracias a ellos, llegará a nuestra penosa existencia la verdad, nos calentará y nos animará, librándonos de la opresión, de las autoridades y de todos los que vendieron su alma. ¡Creedlo!
-¡Bravo por la vieja! – gritaron.
-Dispénsense – aullaron los guardias, separando brutalmente a la multitud. Los grupos retrocedían refunfuñando, aprisionando en su masa a los guardias y entorpeciéndoles el paso, quizá sin querer. La mujer de cabellos grises, ojos francos y aspecto de bondad, les atraía; desprendidos unos de otros, aislados en la vida, confundíanse ya en todo, caldeados por el ardor de aquellas palabras que muchos estaban esperando, sin duda, desde tiempo atrás. Los más próximos a la madre permanecían callados. Pelagia veía clavadas en ella sus miradas atentas y sentía en la cara su aliento tibio.
- ¡Pueblo, recoge tus fuerzas en una fuerza única!
- ¡Cállate, digo! – gritó un guardia, cogiéndola por un brazo y tirando de ella.
- No hay sufrimiento más amargo que el que, día tras día, devora el corazón y seca el pecho.
El espía se precipitó a su encuentro y, levantando el puño ante la cara de la madre, gritó con una voz aguda:
- ¡A callar, canalla!
- ¡No se puede matar a un alma resucitada! – gritó  Pelagia.
Tomando impulso el espía, de cerca, le dio una bofetada. Algo negro y rojo cegó un momento a la madre; el sabor salado de la sangre le llenó la boca. Una explosión de exclamaciones la reanimó:
-¡No hay derecho de pegarle!
-¡CAMARADAS!...A la razón no se le ahoga con sangre…
Un sollozo prolongado la contestó, entre el gentío (...)



Máximo Gorki, uno de los grandes representantes del realismo socialista, proclama el despertar de un humanismo diferente, el del proletariado revolucionario, la fuerza llamada a liberar a aquellos trabajadores que van sin esperanza por el mundo, llevando una vida impar llena de envidia, explotación, consumismo y desigualdad que deforma a los hombres del trabajo. La obra del escritor ruso, se inspira en la vida de Ana Kirilovna Zalómova, (Pelagia), quien sufrió y luchó junto a su hijo Piort Zalómov (Pavel Vlásof) por una sociedad más justa y diferente. La madre, se convierte así, en una literatura progresista que enaltece la cultura de la humanidad, teniendo como herramienta de protesta el amor incondicional de unas manos dispuestas a transformar lo cotidiano en algo mágico, partiendo de una realidad cegada y herida de hambre, que va descubriendo a través de la palabra, un pan de esperanza, que se construye con  lágrimas y sueños por una noble alma que ha  resucitado. La madre de Gorki, hace frente a la adversidad, los golpes, el dolor y al propio Zar,  para poder  liberar a  sus hijos, a su patria con un amor infinito, enseñando la verdad al  pueblo ruso, abrigándolos en su regazo, hasta que sus ojos se apaguen, durmiendo como una luna...a medianoche.

domingo, 6 de marzo de 2011

El Evangelio según Saramago


Extracto tomado del Evangelio según Jesucristo:

La niebla volvió a avanzar, algo tenía que ocurrir aún, otra revelación, otro dolor, otro remordimiento. Pero fue Pastor quien habló, Tengo una propuesta para ti, dijo dirigiéndose a Dios, y Dios, sorprendido, Una propuesta, tú, y qué propuesta es esa, el tono irónico, superior, capaz de reducir al silencio a cualquiera que no fuera el Diablo, conocido y familiar de largo tiempo. Pastor estuvo de momento callado, como si buscara las mejores palabras, y luego dijo, He oído con gran atención todo cuanto se ha dicho en esta barca y, aunque por mi cuenta ya había vislumbrado unos resplandores y unas sombras en el futuro, no creí que los resplandores fueran hogueras y las sombras de tanta gente muerta, Y eso te molesta, No debía molestarme, dado que soy el Diablo, y el Diablo siempre en algo se aprovecha de la muerte, incluso más que tú, pues no necesita demostración el hecho de que el infierno estará siempre más poblado que el cielo, Entonces, de qué te quejas, No me quejo, propongo, Pues propón más rápido, que no puedo quedarme aquí eternamente, Tú sabes, nadie mejor que tú lo sabe, que el Diablo también tiene corazón, Sí, pero haces mal uso de él, Quiero hacer hoy buen uso del corazón que tengo, acepto y quiero que tu poder se amplíe a todos los extremos de la tierra, sin que tenga que morir tanta gente, y puesto que de todo aquello que te desobedece y niega dices tú que es fruto del Mal que yo soy y gobierno en el mundo, mi propuesta es que vuelvas a recibirme en tu cielo, perdonado de los males pasados por los que en el futuro no tendré que cometer, que aceptes y guardes mi obediencia, como los tiempos felices en que fui uno de tus arcángeles predilectos, Lucifer me llamabas, el que lleva la Luz, antes de que una ambición de ser igual a ti me devorase el alma y me hiciera rebelarme contra tu autoridad, Y por qué voy a recibirte y perdonarte, dime, Porque si lo haces, si usas conmigo, ahora, de aquel mismo perdón que en el futuro prometerás tan fácilmente a derecha e izquierda, entonces se acaba aquí hoy el Mal, tu hijo no tendrá que morir, y tu reino no será, no sólo esta tierra de hebreos, sino el mundo entero, conocido y por conocer y, más que el mundo, el universo, por todas partes el Bien gobernará y yo cantaré, en la última y humilde fila de los ángeles que permanecieron fieles, más fiel que todos porque estoy arrepentido, yo cantaré tus loores, todo terminará como si no hubiese sido, todo empezará a ser como si de esa manera debiera ser siempre, No se puede negar que tienes talento para confundir a las almas y perderlas, eso ya lo sabía yo, pero nunca te había oído un discurso como éste, un talento oratorio, una labia, no hay duda, estuviste a punto de convencerme, No me aceptas, no me perdonas, No te acepto, no te perdono, te quiero como eres y, de ser posible, todavía peor de lo que eres ahora, Por qué, Porque este Bien que tuviese que existir sin ti sería inconcebible, hasta el punto que ni yo puedo imaginarlo, en fin, que si tú acabas, yo acabo, para que sea el Bien, es necesario que tú sigas siendo el Mal, si el Diablo no vive como Diablo, Dios no vive como Dios, la muerte de uno sería la muerte del otro…


El evangelio según Jesucristo, para muchos presenta una visión mundana de la vida de Jesús, las circunstancias de su nacimiento, los primeros interrogatorios, los encuentros con los ángeles y demonios, el descubrimiento del amor junto a María de Magdala que tanto sorprendió al mundo católico, sin embargo, para los amantes de la Literatura, José Saramago, rompe algunos paradigmas en cuanto a la libertad, el destino, los límites del poder divino y humano, conectados a  aquellos caminos trazados por los que andamos, de verbos y  palabras que tendremos que decir en los lugares, en la cual aquella angustia existencialista que tenemos, se  tornará en un verdadero sentido y función ante los ojos de Dios. Este libro sin duda, desprende nuevos misterios y avatares donde no sabremos si nuestra voluntad es un norte o simplemente sigue siendo un fiel cumplimiento a el plan que Dios nos tiene reservado, en algún momento del corto viaje. Un Evangelio contado por la agilidad del portugués, será un buen pretexto para empezar a reconstruir nuestra fe en base a las migajas que podemos escuchar y ver de la vida a partir de esta pequeña lámpara.

domingo, 24 de octubre de 2010

La Dama Misteriosa

Al principio ella fue una serena conflagración, un rostro que no fingía ni siquiera su belleza, unas manos que de apoco inventaron un lenguaje, una piel memorable y convicta, una mirada limpia, sin traiciones; una voz que caldeaba la risa, unos labios nupciales, un brindis.

Es increíble, pero a pesar de todo, tuve tiempo para decirme: ¡qué sencillo! y también no importa que el futuro sea una oscura maleza; la manera tan poco suntuaria que escogimos nuestras mutuas tentaciones fue un estupor alegre sin culpa ni disculpa, me sentí optimista, nutrido, renovado, tan lejos del sollozo y la nostalgia, tan cómodo en mi sangre y en la de ella, tan vivo sobre el vértice de musgo, tan hallado a la espera que, después del amor, salió a la noche sin luna y no importaba, salió a desmontar la anécdota, a componer la euforia, a recoger su parte del botín; más su mitad de amor se negó a ser su otra mitad y de pronto sentí que sin ella mis brazos estaban vacíos, que sin ella mis ojos no tenían qué mirar, que sin ella mi cuerpo de ningún modo era la otra copa de brindis y de nuevo repliqué :¡qué sencillo!. Pero ahora lamenté que el futuro fuera oscura maleza.

Sólo entonces pensé en ella eligiéndola y, sin dolor, sin desesperaciones, sin angustia y sin miedo, lentamente empecé como otras noches a necesitarla.

Aquel día llegué tarde; pues me quedé cenando en el Gótico, era lo que quería hacer, era muy mala la idea pero lo tenía planeado hace mucho. Cuando entré al teatro, sólo, vi un cartel que estaba repetido en cuatro paredes y era el mismo; ahí se mezclaba el trabajo de cinco fotógrafos, pero nada más, no era una propuesta, era una mezquindad comprimida y me quedé con ganas de ver a Juanjo, el director del teatro, es un buen tipo. El cuerpo se invade de soledad y da esa sensación de estar con alguna fémina, Barcelona está lluviosa y todo puerto lluvioso ahonda la tristeza.

En Mahikari hay alguno que otro poeta, Juanjo es uno de ellos, pero bueno, él es más intérprete y quieren organizar un recital. Aquella noche yo les dije que sí, leeré unos cuentos, sí, pues mi poesía es del lado oscuro del corazón y ese es un lugar de luz. La propuesta estaba en pie pero tendría que escoger bien o qué sé yo.
Esa noche quise emborracharme como en mis últimas noches, beber tequila y enamorar mujeres guapas, es algo como una ley para los poetas en esta ciudad; sin embargo, me fui a la cama con la nostalgia de la mujer que no está; recordé ingenuamente aquellas noches cuando entre mis brazos, sus brazos fueron hijos de los brazos míos, su piel se fundía con la mía y nos liberó de la condena a estar solos, aquellas noches deseosas donde mis dedos se sembraban contra sus caderas, donde mi boca bebía la savia de su pecho indefenso, aquellas noches donde la hice mía como siempre, con el mismo amor que le profané desde entonces. La nostalgia me invadía y, al verme solo, recordé también aquellas noches que estaba con mucha gente, muchos amigos, pero a la vez me sentía tan vacío como ahora, pensándola; me sentí más solo que un pez perdido en el mar; me levanté de la cama que me aprisionaba el cuerpo y me quería atar a aquellas sábanas que me recordaban a ella y me vi al espejo; ahí vi un hombre joven pero me sentí como uno de doscientos años.
A la mañana siguiente me iban a entrevistar, era muy urgente para mí, pues lo percibí como una oportunidad; pero ella seguía invadiéndome, mi mente se suspendía sólo para pensarla. En esos momentos decidí llevar a cabo mi plan para el día siguiente. Ir a mirar el mar. Tengo un caballito de tequila y me lo beberé a nuestra salud, me afeitaré con la espuma del mediterráneo. Su ausencia me hizo recordar en ese momento a esas mujeres que me han golpeado tanto y a las que tanto amé. El teléfono sonó….era mi madre, dándome las buenas noches.

Pronto amaneció, el sol empezó a salir con su luz amarilla, propia del mediterráneo y desperté para alistar mi equipamiento y enrolarme a los caminos hacia la mar. El día pasó como volando. Había llegado ya la hora del almuerzo, la tarde parecía verse más bella y recordé ir a encontrarme con Evelyn, una profesora de niños muy guapa. La esperé en la estación poco más de cinco minutos, habíamos quedado en ir a un bar-cultural, se presentaban ahí unos poetas que empezaban a salir a la luz y en el camino me encontré con Juanjo; le presenté a Evelyn, él quedo fascinado, pues ella era muy guapa, sus cabellos eran canelones dorados que hacían juego con sus ojos color miel quemada. Tenía unos ojos muy coquetos, risueños y hechiceros. Pedimos unas cervezas. Yo, por el tequila, estábame zumbando la cabeza y sin querer me comencé a descubrir ante Evelyn, pensé que me iba a abordar a golpes, sin embargo, quizá fue por la bebida, ella me correspondió con un beso que incendió mi cuerpo; mis labios los dejó ávidos de ella, así, sin pensarlo mucho, entre cuatro paredes, con una rosa en la mano, la hice mi mujer.

El arrepentimiento llegó después de consumir nuestros deseos, ella lo pasaba muy mal o tal vez sólo quería descubrirse y sentirse amada, fuimos los amantes perfectos mientras yo le susurraba al oído palabras que nunca antes inventé para el amor, con ella algo en mi brotó, debe ser lo que he guardado para la misteriosa dama que a pesar de estar llegando a la gloria con Evelyn, ella, como invasora, se proclamaba dueña y señora de mis pensamientos. Salimos acalorados por el éxtasis de aquel hotel que fue nuestro cuartel de amores fugases, nos dimos un beso y nos despedimos. Otra vez estaba ahí, solo, esperando los recuerdos para estamparlos en mi memoria. Esa noche quise ocultar mis ojos del mundo porque sólo veía destrucción en mi moribundo andar , mi pasado amarrado al recuerdo, mi futuro cantando solo, esa noche extraña de placer y buena vida cerré mis ganas para el amor y para mi renacimientos, pensé que así mis días grises se destiñeran más y mi vida iba a dejar de tornarse de un color incierto; pues hoy a sido un día como otros, lento, sin tiempo y con ausencias; me desconozco, pero me veo y no me gusta, quiero cambios, los decido, ya es hora, lo que estoy pasando no me gusta, este hombre sin fuerzas y sin ganas no soy yo; a veces en la soledad de mi cuarto, respiro hondo y quiero volar, ir a mi propio encuentro, no pensar en nada más que en mí y verme como quiero realmente ser o volver a ser; mejor retocado, reafirmado, reinventado; el trabajo que hay que hacer es duro pero ya empezó, ahora esto lo reconozco y lo acepto para agradecer por que pasa eso, va pasando y vientos con buenas nuevas llegan, todo cambia, pero mi amor por ella no ha cambiado, aún sigue extenso, nada distante en su ausencia, es hora de tomar las decisiones, sé que es duro el camino, lo sé, sin embargo debo seguir, hoy la noche y la madrugada me regalaran el sueño que fusionará mi mente, mi alma y mi corazón para encontrar en el reposo la respuesta a la táctica y a la estrategia para mañana.


Titulo de la pintura: Y al final llegó el final. Por Lucía Polanco, pintora, artista, mujer y colaboradora desde España. Te recomendamos visitar su blog, Lucía Polanco

Escrito por: Roy Dávatoc, escritor peruano expresivo, directo, a veces amable, explosivo, y duramente enamorado. Te recomendamos visitar su blog, Pájaro Salvaje

Mobydick: la ballena y el viejo

Sacado de las tormentas de Mobydick de Herman Melville

¡Vigías a las cofas! ¡Todos a cubierta!

Tronando con los extremos de tres espeques empuñados contra la cubierta del castillo, Daggoo despertó a los durmientes con tales golpes de juicio Final, que parecieron salir disparados por el portillo, de tan al momento como aparecieron con la ropa en la mano.

—¿Qué veis? —gritó Ahab, volviendo la cara hacia el cielo.
—¡Nada, nada, capitán! —fue el sonido que bajó en respuesta.
—¡Juanetes y alas! ¡Abajo y arriba, y a las dos bandas!

Desplegando todas las velas, soltó entonces el cable reservado o para izarle al mastelero de sobrejuanete, y pocos momentos después le izaban allí, cuando, sólo a dos tercios del camino hacia arriba, y mientras oteaba a través del vacío horizontal entre la vela de gavia y la de juanete, elevó por el aire un grito como de gaviota:

—¡Ahí sopla, ahí sopla! ¡Una joroba como un monte nevado! ¡Es Moby Dick!

 Muchos creen que Mobydick es un cuento infantil sobre un viejo y una ballena. Pero otros, los literatos cautos y simbolistas detallistas, consideran que es una obra maestra por su representación de la humanidad en el barco, la autodestrucción del hombre moderno en el capitán Ahab y la del némesis Mobydick como un fin para la existencia.

CÓMO ME MIRAS


-           No tomes en cuenta lo de la mañana. Sabes que aquella mirada no fue la verdadera. El día avanza con melancolía y siento que no recoges la incitación, no te extravíes como niña traviesa.
-            Hoy no puedo destruir la mentira.
-            No necesitas hacerlo, solo basta que me creas.

Aquel día al despertar, ellos hicieron el amor, acaso como bestias mundanas insensatas, alojadas de carnes sin comunión humana, sin vértigo acomodado. Él se atrevió a mirarla (tan solo por instantes), sin vacilación, con detenimiento y no pudo ocultarse; mostró hastío, cansancio, aturdimiento. Cuán intensos y rudos seguían los movimientos,  pero en ambos, desde aquel momento, el amor estaba pensativo…
Por : Masterio

domingo, 10 de octubre de 2010

¿En qué momento se jodió el Perú? Vargas Llosa en Conversación Catedral



Prestado del Nobel peruano Mario Vargas Llosa en Conversación en la Catedral

Desde la puerta de La Crónica Santiago mira la avenida Tacna, sin amor: automóviles, edificios desiguales y descoloridos, esqueletos de avisos luminosos flotando en la neblina, el mediodía gris. ¿En qué momento se había jodido el Perú? Los canillitas merodean entre los vehículos detenidos por el semáforo de Wilson voceando los diarios de la tarde y él echa a andar, despacio, hacia la Colmena. Las manos en los bolsillos, cabizbajo, va escoltado por transeúntes que avanzan, también, hacia la plaza San Martín. Él era como el Perú, Zavalita, se había jodido en algún momento. Piensa: ¿en cuál? Frente al Hotel Crillón un perro viene a lamerle los pies: no vayas a estar rabioso, fuera de aquí. El Perú jodido, piensa, Carlitos jodido, todos jodidos. Piensa: no hay solución.


Una de las novelas monumentales de Varguitas es Conversación en la Catedral, de aquí nace la inmortal pregunta: "¿En qué momento se jodió el Perú?" ¿En que momento nacieron tantos carros, hubo tanto tráfico, tanta miseria, envidia y latrocinio? Por supuesto no hay respuesta y no la hay porque no se necesita.

Aún así, esta obra describe, citando a la Academia sueca, cartográficamente al Perú: un lugar de desconfianzas donde uno sobrevive.

sábado, 2 de octubre de 2010

Oda al culo


No suelo concordar con el prójimo varón sobre cuál es el mejor culo. Noto un gusto general por el culito escuálido de las modelos flacas.

A mí me gustan grandes, hospitalarios, macizos. Me gusta el culo balcón, que sobresale y se autosustenta como un milagro de ingeniería. El culo bien latino, rappero, reggaetón, de doble pompa viva y prodigiosa.

Me salen versos cuando hablo de culos. Quizá porque en los culos hay algo más antiguo y atávico que en las tetas, que en realidad son una intelectualización.

Las tetas son renacentistas, pero el culo es primitivo, neanderthaliano. Con su poder de atracción inequívoca, su convergencia invitadora, es un hit prehistórico. Despierta nuestro costado más bestial: el del acoplamiento en cuatro patas.

Las tetas son un invento más reciente, son prosaicas.

El culo, en cambio, es lírico, musical, cadencioso, indiscernible del meneo de caderas, del ritmo, la batida de la bossa que retrata a la garota que se aleja en Ipanema.

Porque el culo siempre se aleja, siempre se va yendo, invitando a que lo sigan. Se mueve en dirección contraria de las tetas que siempre vienen y por eso suelen ser alarmantes, amenazadoras, casi bélicas (me acuerdo de las tetas de Afrodita, la novia de Mazinger Z, que se disparaban como dos misiles).

Las tetas confrontan, el culo huye, es elegía de sí mismo, se va yendo como la vida misma y deja tristes a los hombres pensando qué cosa más linda, más llena de gracia aquella morena que viene y que pasa con dulce balance camino del mar.



Las mujeres argentinas tienen orto, las colombianas jopo, las brasileras bunda, las mexicanas bote, las peruanas tarro, las cubanas nevera o fambeco, las chilenas tienen poto. O mejor dicho, las chilenas no tienen poto, según mis amigos transandinos que se quejan de esa falta y quedan asombrados cuando viajan por Latinoamérica.

Yo mismo casi me encadeno a la muralla del Baluarte de San Francisco en el último Hay Festival de Cartagena de Indias para no tener que volver y poder seguir admirando el desfile incesante de cartageneras o barranquilleras cuyos culos altaneros merecían no este breve artículo sino un tratado enciclopédico o un poemario como el Canto General.

De las cosas que hacen las mujeres por su culo, la que más ternura me da es cuando lo acercan a la estufa para calentarlo. No lo pueden evitar.

Pasan frente a una chimenea o un radiador y acercan el culo, lo empollan un rato. El culo es la parte más fría de una mujer. Siempre sorprende al tacto esa temperatura, el frescor del cachete en el primer encuentro con la mano.

Durante el abrazo, se puede llegar a los cachetes de dos maneras. Una es desde arriba, si la mujer tiene puesto un pantalón, pero es dificultoso y lo ajustado de la tela impide la maniobra y la palmada vital.

La otra forma es desde abajo y eso es lo mejor, cuando se alcanza el culo levantando de a poco el vestido, por los muslos, y de pronto se llega a esas órbitas gemelas, esa abundancia a manos llenas. En ese instante se siente que las manos no fueron hechas para ninguna otra cosa más que palpar esa felicidad, para sentir con todos los músculos del cuerpo la blanda gravitación, el peso exacto de la redondez terrestre.



Se suele pensar que, en el sexo, la posición de perrito somete a la mujer. Pero hay que decir que abordar por detrás a una mujer de ancas poderosas puede ser todo lo contrario: es como acoplarse a una locomotora, como engancharse en la fuerza de la vida, hay que seguirla, no es fácil, uno queda subordinado a su energía, hay que trabajar, darle mucha bomba, carbón para la máquina.

Es uno el que queda sometido a su gran expectativa, absorto, subyugado, vaciándose para siempre en la doble esfera viva de esa mantis religiosa.

Una vez vi un hombre de unos 45 años dando vueltas al parque, corriendo tras su personal trainer. Lo curioso es que era *una* personal trainer, y las calzas azules de esta profesora de gimnasia evidenciaban que tenía un doctorado en glúteos. Como el burro tras la zanahoria, el hombre corría tras ella sin pensar en nada más que ese seguimiento personal. No me sorprendería que a la media hora hubiera un grupo de corredores trotando detrás, en caravana. La música de losculos es la del flautista de Hamelin.

Los hombres, con su legión de ratones, van tras ella, hipnotizados. Las mujeres saben aprovechar sus recursos.

Yo trabajé en una empresa en el mismo piso que una arquitecta narigona (esas narigonas sexys) y con un "tremendo fambeco". Ella sabía que era su mejor ángulo y lo hacía valer, con unos pantalones ajustados que dejaban todo temblando. Era una de esas oficinas cuadradas, llenas de líneas rectas: el almanaque cuadriculado, la tabla rectangular del escritorio, la ventana,los estantes, las carpetas de archivos. Un lugar irrespirable de no ser por el culo de la arquitecta que a veces pasaba camino a tesorería o a la fotocopiadora. Su culo era lo único redondo en todo este edificio de oficinas. Lo único vivo yo creo. Nunca intenté nada (se decía que tenía un novio), pero en una época yo pensaba escribir una novela con los acoplamientos heroicos que imaginé con ella. Una novela que iba a titular, con un guiño a Greenaway, "El culo de una arquitecta".

No escribí ni dos líneas de esa novela, pero sí algunos poemas que ella nunca leyó.Me acuerdo que la veía antes de verla, la intuía en un ritmo particular que tenía el sonido de sus pasos, un peso, un roce de la cara interna de sus muslos de falsa mulata. Cuando aparecía en el rabillo de mi ojo, ya sabía plenamente que se trataba de ella. Y pasaba y todo se detenía un instante, el memo, el mail, la voz en el teléfono, todo se curvaba de pronto, no había más rectas, todo se ovalaba, se abombaba, y el corazón del oficinista medio quedaba bailando. No exagero.

Además era plena crisis del 2002. Todo se derrumbaba, caían los ministros, los presidentes, caía la economía, la moneda, la bolsa, caía el gran telón pintado del primer mundo, caía la moral, el ingreso per cápita, todo caía, salvo el culo de la arquitecta que parecía subir y subir, cada vez más vivaracho, más mordible, más esférico, más encabritado en su oscilación por los corredores, pasando en un meneo vanidoso que parecía ir diciendo no, mirame pero no, seguime pero no, dedicame poemas pero no. Ojalá ella llegue a leer esto algún día y se entere del bien que me hizo durante esos dos años con solo ser parte de mi día laborable pasando con tanta gracia frente al mono de mi hormona. Y ojalá se entere también que, cuando me echaron, lo único que lamenté fue dejar de verla desfilar por los pasillos respingando el durazno gigante de su culo soñado.

Por el maestro PEDRO MAIRAL (Soho)

domingo, 5 de septiembre de 2010

Continuidad de los parques de Cortázar

Continuidad de los parques de Julio Cortázar

Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes.

Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles.Arrellanado en su sillón favorito de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos.

Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida.

Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles.
(...)La palabra clave y eterna en Cortázar debe ser continuidad, bien lo decía Fuguet, Cortázar no cree en el inicio ni el fin sino en la continuidad.

Al final de este memorable cuento de Cortázar uno va a querer ser visitado por la asesina, aquella inmortal asesina que vivirá con nosotros. Este cuento es el sueño de todo escritor.

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sábado, 28 de agosto de 2010

El informe de Brodie de Borges

Rescatado de El informe de Brodie de Jorge Luis Borges

La tribu está regida por un rey, cuyo poder es absoluto, pero sospecho que los que verdaderamente gobiernan son los cuatro hechiceros que lo asisten y que lo han elegido. Cada niño que nace está sujeto a un detenido examen; si presenta ciertos estigmas, que no me han sido revelados, es elevado a rey de los Yahoos.

Acto continuo lo mutilan (he is gelded), le queman los ojos y le cortan las manos y los pies, para que el mundo no lo distraiga de la sabiduría. Vive confinado en una caverna, cuyo nombre es Alcázar (Qzr), en la que sólo pueden entrar los cuatro hechiceros y el par de esclavas que lo atienden y lo untan de estiércol.

Si hay una guerra, los hechiceros lo sacan de la caverna, lo exhiben a la tribu para estimular su coraje y lo llevan, cargado sobre los hombros, a lo más recio del combate, a guisa de bandera o de talismán. En tales casos lo  común es quemuera inmediatamente, bajo las piedras que le arrojan los hombres-monos".

Termina el cuento aquí.


Los personajes de Borges existieron y no existieron a la vez. Existieron porque definitivamente nacieron, vivieron y murieron, pero no en la forma en que Borges los describe. Es decir, Borges reinventó a sus personajes y combinó su vida real con una literaria, lo que vuelve más increíble sus relatos.

De esta forma, El informe de Brodie cuenta el peregrinaje de un antropólogo que se queda a vivir en una recóndita comunidad africana, donde viven unos pequeños hombrecillos denominados Yahoos.

Aquí el hombre es tan básico, que carece de idioma y de expresiones gráficas. Y, en esta simpleza, muestra su naturaleza más prehistórica.

sábado, 21 de agosto de 2010

La llegada del cine por Paz Soldán


Prestado (con cargo a devolver) del blog personal de Edmundo Paz Soldán

La aparición de un medio produce siempre sacudidas apocalípticas en el mundillo literario. Hace más de cien años, la llegada del cine a América Latina fue recibida por los escritores modernistas con una mezcla de entusiasmo y ansiedad. Entre los que pensaban que se avizoraba el fin de una época se encontraba el mexicano Amado Nervo, quien en una crónica de 1898 escribió que las nuevas tecnologías de la época producirían un resultado contundente: “no más libros; el fonógrafo guardará en su urna oscura las viejas voces extinguidas; el cinematógrafo reproducirá las vidas prestigiosas…”

Un nuevo medio, una nueva tecnología, no significan necesariamente la desaparición de otros medios y otras tecnologías. Lo que producen es una reconfiguración de la ecología mediática y del paisaje tecnológico que nos rodea: no es que, como en la canción de Los Bugles, el video asesine a la estrella de la radio, pero sí la puede marginar (la estrella se torna irrelevante si no se adapta a las nuevas reglas de juego y se “mediatiza”).

También se produce un diálogo tenso pero estimulante entre los medios: escritores como Faulkner y Joyce –dueño del primer cine en Dublin-- incorporan a su escritura procedimientos narrativos derivados del cine, poetas como Apollinaire y Octavio Paz experimentan con la tipografía de las máquinas de escribir (a la inversa, el cine también aprende de la literatura: la concisión del diálogo de las películas noir la descubrieron los guionistas en los cuentos de Hemingway).

Terminar de leer esta crónica aquí...

Esta crónica es más recomendable -tienes que leerla toda- porque no solo se hace referencia a un hecho histórico sino a cómo se sintió esto por los grandes escritores de la época.

domingo, 25 de julio de 2010

Elogio a la ociosidad

Prestado del gran filósofo Bertrand Russell:

Como casi toda mi generación, fui educado en el espíritu del refrán «La ociosidad es la madre de todos los vicios». Niño profundamente virtuoso, creí todo cuanto me dijeron, y adquirí una conciencia que me ha hecho trabajar intensamente hasta el momento actual. Pero, aunque mi conciencia haya controlado mis actos, mis opiniones han experimentado una revolución.

Creo que se ha trabajado demasiado en el mundo, que la creencia de que el trabajo es una virtud ha causado enormes daños y que lo que hay que predicar en los países industriales modernos es algo completamente distinto de lo que siempre se ha predicado. Todo el mundo conoce la historia del viajero que vio en Nápoles doce mendigos tumbados al sol (era antes de la época de Mussolini) y ofreció una lira al más perezoso de todos. Once de ellos se levantaron de un salto para reclamarla, así que se la dio al duodécimo.

Aquel viajero hacía lo correcto. Pero en los países que no disfrutan del sol mediterráneo, la ociosidad es más difícil y para promoverla se requeriría una gran propaganda. Espero que, después de leer las páginas que siguen, los dirigentes de la Asociación Cristiana de Jóvenes emprendan una campaña para inducir a los jóvenes a no hacer nada. Si es así, no habré vivido en vano.

Terminar de leer el texto aquí.

"Elogio a la ociosidad", es la excusa perfecta y filósofica para seguir pegados a la cama. Sin embargo, si has leído este texto no has sido totalmente ocioso.

sábado, 10 de julio de 2010

Los hermanos Karamazov y la versión tanática de la vida

Sacado de ese imperdible libro "Los hermanos Karamazov" de Dostoievski

[La historia de un niño que juega a ser macabro]

Iliucha había trabado amistad con Smerdiakov, el criado de tu difunto padre, que entonces aún vivía. Smerdiakov le enseñó una broma estúpida, cruel y ruin. Se trataba de coger una miga de pan, introducir en ella un alfiler y arrojar el pan a uno de esos perros hambrientos que tragan sin masticar, para ver lo que sucedía.

Prepararon, pues, la miga y la echaron a Escarabajo, un perro vagabundo al que nadie alimentaba y
que se pasaba el día ladrando al viento. ¿No te molestan esos estúpidos ladridos, Karamazov?
Yo no los puedo sufrir... Pues bien, el animal se arrojó sobre la miga de pan, se
la tragó, lanzó un gemido, dio varias vueltas, y al fin echó a comer.

“Corría aullando y siguió corriendo hasta desaparecer”, me explicó Iliucha. Lloraba, se apretaba contra mí,
lo sacudían los sollozos. “¡Corría y gemía!”, repetía una y otra vez, tanto le había
impresionado la cruel escena. Tenía remordimiento.

Este pequeño relato de Dostoievski nos muestra una realidad que pocas personas conocen: la naturaleza cruel de las personas. Aquí existen niños a los que les gusta apedrear perros y gatos callejeros. No hay motivos solo placer.

También existen adultos que solo se esfuerzan por ser parásitos, como dice Dostoievski, y no tienen más motivo que vivir por vivir.

Estar rodeado de estas personas, y saber que no significamos nada para ellas, nos deja en un total estado de incertidumbre. Tan difícil de entender como la propia naturaleza humana.

domingo, 27 de junio de 2010

En épocas de África, también Saramago

Sacado del blog de Saramago:


África

En África, dijo alguien, los muertos son negros y las armas son blancas. Sería difícil encontrar una síntesis más perfecta de la sucesión de desastres que fue y sigue siendo, desde hace siglos, la existencia en el continente africano.

El lugar del mundo donde se cree que la humanidad nació no era ciertamente el paraíso terrenal cuando los primeros “descubridores” europeos desembarcaron (al contrario de lo que dice el mito bíblico, Adán no fue expulsado del edén, simplemente nunca entró en él), pero con la llegada del hombre blanco se abrieron de par en par, para los negros, las puertas del infierno.

Esas puerta siguen implacablemente abiertas, generaciones y generaciones de africanos han sido lanzadas a la hoguera ante la apenas disimulada indiferencia o la impúdica complicidad de la opinión pública mundial.

Un millón de negros muertos por la guerra, por el hambre o por enfermedades que podrían haber sido curadas, pesará siempre menos en la balanza de cualquier país dominador y ocupará menos espacio en los noticiarios que las quince víctimas de un serial killer.

Termina de leerlo en las páginas de Saramago.





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domingo, 20 de junio de 2010

La guerra del fútbol


Robado del imperdible Ryszard Kapuscinski

El 8 de junio de 1969, El Salvador y Honduras se enfrentaban en un partido de fútbol de la eliminatoria mundialista para ganar el derecho a participar en la Copa del Mundo de México 1970, el cual nadie hubiera prestado atención. Pero el último pase de la zona estaba en juego en medio de problemas políticos entre las dos naciones.

Desde la llegada del equipo salvadoreño a Tegucigalpa, las hostilidades alcanzaron tal magnitud que los visitantes tuvieron muchos problemas para dormir, lo que se reflejó en el partido, el cual perdieron 1-0. La euforia era tal por el encuentro que una adolescente llamada Amelia Bolaños se suicidó después de la derrota y generó que la importancia por algo que empezó como un juego se convirtiera en un entorno totalmente diferente

En el partido de vuelta, una semana después, los salvadoreños se vengaron del mal trato recibido por parte de los hondureños y tampoco los dejaron dormir. El resultado fue tan positivo que el marcador favoreció a los locales por 3-0 en medio de un fanatismo impresionante que obligó a la policía a desplegar un operativo de seguridad para evitar complicaciones.

Kapuscinski es un ente que presenció los mayores cambios sociales de esta era moderna. De alguna manera siempre estuvo en el lugar correcto como periodista y retrató, con su asombrosa pluma, la vida y sus conflictos. Indudablmente en estos conflictos no podía faltar el fútbol. Imperdible libro.


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sábado, 12 de junio de 2010

La estación final de los peruanos judíos


Copiado de "Estación Final" de Hugo Coya

"Nos hicieron saltar del baúl, mis hermanos José y Maurice estaban adelante, un poco más atrás mi padre y mi madre, luego mi hermana Matile y yo. Por la noche, en la barraca, me acerqué a una mujer que era la encargada y le pregunté si sabía dónde podría encontrar a mi familia.

Ella sin decir nada miró hacia una gran chimenea que echaba un humo negro, en ese momento entendí que nunca más los volvería a ver.

Hace unas cuantas semanas Hugo Coya, periodista de escritorio de America Noticias, sacó un genial libro al que llamo Estación Final, el cual cuenta la historia de los peruanos judíos que fueron perseguidos y asesinados por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial.

Hugo Coya pasó años rastreando a todos los familiares de los peruanos asesinados y, fuera de cualquier pronóstico, encontró a una compatriota sobreviviente.

Así, este libro, hecho de puro esfuerzo, resultó una suma de historias crudas, tan crudas como la guerra.




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domingo, 16 de mayo de 2010

El lado oscuro del amor


Extracto robado de Cumbres Borrascosas:


Bajé y encontré a Heathcliff esperando en el portal a que le mandaran subir. Me siguió en silencio, y le conduje a presencia de los amos, cuyas encendidas mejillas delataban la reciente discusión. La señora se ruborizó más aún, corrió hacia Heathcliff, le cogió las manos, e hizo que Linton y él se las estrechasen a regañadientes. A la luz de la lumbre y de las bujías, me asombró más aún la transformación de Heathcliff.

Se había convertido en un hombre, alto, atlético y bien constituido. Mi amo parecía un mozalbete a su lado. Viendo su erguido continente, se pensaba que debía haber servido en el ejército. Su semblante mostraba una expresión más firme y resuelta que el señor Linton, dejaba transparentar inteligencia y no conservaba huella alguna de su antigua inferioridad. En sus cejas fruncidas y en el negro fulgor de sus ojos persistía su natural fiereza, pero refrenada. Sus modales eran dignos y sobrios, aunque no graciosos. Mi amo quedó, al notar todo aquello, tan estupefacto como yo misma. Estuvo un momento indeciso, sin saber cómo dirigirse a él. Heathcliff dejó caer la mano y esperó hasta que Linton optó por hablarle.

-Siéntese -dijo, al fin-. Mi mujer, recordando los viejos tiempos, me ha pedido que le reciba con cordialidad.

No hay que decir que cuanto a ella le satisface, me complace a mí.

-Lo mismo digo -repuso Heathcliff-. Estaré con mucho gusto aquí una o dos horas.

Catalina no le quitaba la vista de encima, como si temiese que se desvaneciera- cuando dejara de contemplarle. Heathcliff sólo la miraba de vez en cuando y en sus ojos se pintaba el placer que le producía el volver a ver a su amiga. Estaban tan satisfechos, que ni siquiera les quedaba lugar para sentirse turbados.

El señor Linton, al contrario, palidecía cada vez mas, y su enojo llegó al extremo cuando su mujer se puso en pie, cruzó la habitación, cogió las manos de Heathcliff y comenzó a reír.

-Mañana pensaré haber soñado -exclamó-. Me parecerá imposible haberte visto, tocado y oído otra vez.

Ni te merecías esta acogida, Heathcliff. ¡En tres años de ausencia, nunca te has acordado de mí!

-Más de lo que tú hayas pensado en mí, Catalina. Hace poco supe de tu matrimonio, y entonces, Mientras esperaba abajo, sólo tenía un pensamiento: verte, contemplar tu mirada de sorpresa y de acaso fingido placer, arreglar las cuentas que tengo pendientes con Hindley y quitarme de en medio por mis propias manos. La manera que has tenido de recibirme ha disipado estas ideas en mi, pero procura no recibirme la próxima vez de otro modo. Mas no... Creo que no me despedirás otra vez. ¿Te disgustó mi ausencia realmente? Había motivos. Desde que me separé de ti he vivido tristemente. Perdóname... ¡Todo lo he hecho por ti!
¿Qué hubiese pasado si Romeo o Julieta hubiesen decidido ser más fieles a sus familias que a su amor? No tendríamos un final feliz, no habría sido sólo una historia de amor. También hubiese sido una historia de rencor.

Emily Bronte escribió Cumbres Borrascas y todo en su época pareció cambiar. El libro fue prohibido por su alto contenido de realidad y de crudeza, es que el amor no puede tener sólo un rostro y, si así fuese, cuán aburrido sería.

domingo, 9 de mayo de 2010

Manual para gobernar como un déspota


Pequeño extracto de El príncipe de Maquiavelo

El príncipe nuevo que crea necesario defenderse de enemigos, conquistar amigos, vencer por la fuerza o por el fraude, hacerse amar o temer de los habitantes, respetar y obedecer por los soldados, matar a los que puedan perjudicarlo, reemplazar con nuevas leyes antiguas, ser severo y amable, magnánimo y liberar, disolver la milicias infieles, crear nuevas, conservar la amistad de reyes y príncipes de buen grado o lo ataquen con recelos; el que juzgue indispensable hacer todo esto.

Maquiavelo no solo inmortalizó aquella desdichada frase que dice que el fin justifica los medios, sino que realizó un manual para que el príncipe -léase presidente- sepa gobernar y ganarse a las masas.

Un libro entero para ser un déspota sin que nadie se entere.


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