miércoles, 17 de febrero de 2010

César Vallejo, hay golpes en la vida


Si hay un poeta peruano que ha conocido a fondo el dolor, el sufrimiento del hombre y pudo afrontar las tempestades de la vida fue y será César Abraham Vallejo Mendoza. No hablaré acerca de su biografía pues quien no conoce a Vallejo a estas alturas de la vida, no tiene conciencia de por qué uno llora, por qué uno se muestra vulnerable con el dolor ajeno, por qué a uno se le oprime el pecho y la tristeza llega a susurrar una palabra, muerte. Nos duele la vida, nos duele el hombre, nos duele la indiferencia pero no nos quejamos, solo lloramos en cuatro paredes y a oscuras decimos: Dios mió, ¿en verdad existes?

Pues este periodista, narrador y poeta, le escribió al dolor con una poesía innovadora para el siglo XX, en opinión del crítico Thomas Merton, "el más grande poeta universal después de Dante", halago que no hace más que confirmar el enorme legado del poeta del "dolor humano", quien revolucionó la forma y el fondo de sentir y escribir poéticamente. Quién no ha escuchado Los heraldos negros, quién no se ha quejado con Los dados eternos, y quién no ha pensado en la muerte con Piedra negra sobre piedra blanca. Todos alguna vez hemos sentido aquel sufrimiento compartido del humano legendario de Santiago de Chuco.

El poeta comenzaba a beber ávidamente de las fuentes del marxismo, pronto comenzó a sentirse encerrado en ese círculo elitista que lo alejaba de las muchedumbres, lo aislaba de sus emociones (Mariátegui). "Colonida" no fue más que otra etapa, no menos importante que las que vendrían, que ahondó -luego de la muerte de su maestro Gonzáles Prada- la íntima desesperación y crisis permanente en que ya se encontraba inmerso el poeta. La muerte, el dolor, la conciencia de orfandad, el absurdo, el hogar de infancia, son algunos de los temas que Vallejo ya empieza a tratar con un acento muy personal.

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... Yo no sé!

César Vallejo fue golpeado por todos, su poesía no era muy aceptada, Trilce, uno de sus poemarios incomprendidos por la sociedad. ¿Ud. cree señor Vallejo que colocar una imbecilidad encima de otra es hacer poesía. Estas palabras constituyen una de las muchas críticas que el ahora llamado Poeta Universal recibió en vida, y le pertenecen nada más y nada menos que a Clemente Palma, personalidad de las letras peruanas en la época en que Cesar Vallejo era un oscuro poeta provinciano, de aspecto enfermizo y ceño fruncido.

Quiero terminar con las palabras de Vallejo:

César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro
también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos...

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