viernes, 9 de enero de 2009

Puede ser reducido a "ello" algo tan trascendente?...

El amor... ¿tan sólo una droga?

Científico afirma que el amor es resultado de una serie de procesos neuroquímicos que suceden en el cerebro.
Se suele decir que el amor es una droga pero ¿es tan sólo eso?
El profesor Larry Young, de la Universidad Emory de Atlanta, en Estados Unidos, cree que sí.
En un artículo que ha publicado recientemente en la prestigiosa revista "Nature"
, el profesor Young afirma que el amor puede explicarse a través de una serie de procesos neuroquímicos que suceden en áreas específicas del cerebro.
Si ello fuera cierto, afirma Young, no tendríamos que depender más de las ostras o el chocolate como afrodisíacos.
En vez de eso, sería posible que los científicos desarrollaran afrodisíacos químicos que harían que nos enamorásemos de la primera persona con la que nos cruzáramos.
Y a aquellos que se enamoran de quien no deben, se les podría dar un antídoto contra un amor inadecuado.
Incluso se podría llegar a realizar un "test del amor" para saber si dos personas están predispuestas a tener una vida en común feliz.
Sin poseía
A lo largo de los siglos los poetas nos han hecho creer que el amor es algo que va más allá del entendimiento, pero esta idea es una maldición para el doctor Young.
"No sé si seremos capaces de entenderlo totalmente, pero creo que nuestras emociones han evolucionado de comportamientos y emociones que provienen del reino animal", asegura el científico.
"No creo que la manera en que una madre quiere a un hijo sea tan diferente del amor que una madre chimpancé siente por sus crías, o incluso una rata".
En los animales, los científicos han descubierto que una sustancia química, la oxitocina, es la responsable de desarrollar el vínculo entre la madre y su hijo.
El profesor Young cree que es muy posible que el mismo proceso suceda en los humanos.
"Lo que pasa es que cuando experimentamos esas emociones son tan intensas que no podemos imaginar que se trata tan sólo de una serie de procesos químicos", asegura el científico.
Pero incluso si ello fuera verdad en el caso del amor maternal, ¿sucede lo mismo en el caso del amor? El profesor Young cree que sí.
Los investigadores han descubierto que la oxitocina es la responsable de vincular a los ratones de campo, que como los humanos crean un fuerte vínculo entre ellos que dura durante un largo tiempo.
También se han realizado estudios en humanos que muestran que la oxitocina incrementa la confianza y la habilidad de comprender las emociones en los otros.
Así que Young asegura que tiene sentido pensar que el mismo tipo de molécula está involucrada en fortalecer los vínculos entre las personas.
Otras sustancias
El científico cree que también hay otras sustancias químicas responsables de fortalecer ese vínculo, así que tan sólo se debe investigar para averiguar cuáles son.
"Estoy seguro de que esto es sólo el principio", asegura Young.
"Hay cientos de moléculas de señalización que actúan en áreas diferentes del cerebro".
"Creo que algún día entenderemos mejor cómo interactúan todas esas sustancias químicas en áreas especificas del cerebro que tienen la función de hacer surgir esas emociones complejas", explica Young.
Habiendo dejado las cosas claras a los poetas, el profesor Young tendrá que discutir con los científicos que no están de acuerdo con su teoría de que el amor depende tan sólo de sustancias químicas.
¿No tendrán algo que ver también la educación y la psicología?
"La educación juega un papel importante", reconoce Young.
"Pero la manera en que la educación funciona es mediante la alteración neuroquímica".
Según el científico, se sabe por estudios realizados con humanos "que las mujeres que han experimentado abuso o negligencia al inicio de su vida tienen unos menores niveles de oxitocina en el cerebro".
"Así que estoy totalmente de acuerdo en que las vivencias tienen un impacto importante en nuestra habilidad para las relaciones, aunque ese impacto ocurre a través de cambios en la neuroquímica y la expresión genética".
Manipulación
Así que, si el amor es tan sólo una complicada reacción química, ¿podría la más poderosa de las emociones humanas ser manipulada? El profesor Young cree que sí.
"La oxitocina agudiza la visión y aumenta nuestra habilidad de reconocer emociones en otros", explica.
"Podría mejorar nuestra habilidad para formar relaciones, así que existe la posibilidad de que la oxitocina sea usada junto con terapias matrimoniales para devolver la chispa a una relación".
En el mercado ya existen perfumes que contienen oxitocina, aunque el profesor Young cree que los niveles de esta sustancia son demasiado bajos como para que realmente funcionen como afrodisíacos.
"Creo que en futuro podremos desarrollar fármacos que afectarán ciertas áreas del cerebro para estimular el amor".
Nick Bostrom, de la Universidad de Oxford, no está totalmente de acuerdo con la teoría de Young.
"Es interesante explorar las bases neuroquímicas del vínculo amoroso, pero no podemos pensar que esta teoría por sí sola nos proporciona una compresión total de lo que es realmente el amor", asegura Bostrom.
Según el científico, "también están involucrados factores evolutivos, psicológicos y sociológicos, además de perspectivas humanistas que ofrecen puntos de vista interesantes".
Sin embargo, cree que en un futuro será posible modular los mecanismos neurológicos que juegan un papel en el vínculo amoroso.
"Utilizando sabiamente este tipo de fármacos se podría mejorar la experiencia humana y mitigar el sufrimiento innecesario", explica Bostrom.
"En cualquier caso, este tipo de manipulación planteará una serie de cuestiones éticas y culturales, que deberán ser exploradas cuidadosamente", concluye el científico.BBC Mundo.com - Todos los derechos reservados. Se prohíbe todo tipo de reproducción sin la debida autorización por escrito de parte de la BBC.

(Atte. Jomabole)

Miserable olvido humano.


Camino de a dos arrastrando mi pasado, desgarrado los libretos.
Cuando el aire no me pertenece, maldigo el desastre que me agobia.
Conjunto de amarguras en un vaso de agua salada.

Detrás de una pérdida me precede una desgracia espeluznante,
que sacude los dardos, que humilla los sentidos, atmósfera tenue
oscura, muy oscura, que no se puede palpar.
Miren aquel hombre, esta triste, han matado su sonrisa.


Entumecidos los nervios, el dolor duerme y no se siente.
La fugaz burla que se extiende, gemidos que se jactan a oscuras.
Nadie sabe el porqué de su silencio y, la risa dice callada,
Miren aquel hombre, esta triste, han matado su sonrisa.


El delirio que se despoja del vientre de una madre,
pérdida tras derrota le obligaron a morder su melancolía.
Usufructo, goce por la desdicha, el honor entre aplausos,
la dignidad hecha escombros de un vestido de desprecio humano
como pan de agua salada que no endulza la vida.
Miren aquel hombre, esta triste, han matado su sonrisa.


La madre angustiada, replica afligida
"que te han hecho, hijo mío"
Y yo sórdido, temeroso a mi respuesta le dije:
Estoy triste, espacio en blanco; han matado a mi sonrisa,
La han matado y duele, es oscura, duele mucho
espacio en blanco.

Cantado por : Abel del Valle.

martes, 6 de enero de 2009

El destino

x: NadoL


D E S T I N O
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g
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l o d e j a s t o d o
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c r e c e s
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s h h h ...




martes, 30 de diciembre de 2008

...UN POCO TÚ...



Palpitan las notas utópicas de esta razón,

susurrando las voces de la emoción tardía

un poco suave, un poco dañina, un poco tú...


Tu pelo largo olvida mi sensura

toma mi alma y la desgarra,

la llena: un poco de nube, un poco de miel, un poco tú....


Tu aliento celestial, moja mi temor,

y tu boca se hace vida,

cuando está con la míatan lejana, tan cortante, tan tú...


Mi mente se pierde en tus palabras,

y tu ternura enajena lo oscuro del pensamiento,

roba mi alma, amada mía....


(Escrito el : 23 de febrero/2007 poemario: Viaje a la tierra de Arena)


...."Finañejo"....

lunes, 29 de diciembre de 2008

Lluvia, dulce aguacero.


Suena el beso de dos truenos y con ellas el suspiro lejano del oeste,
los cantos de acuarela cuando pasa la reina,
cae en mi desierto flores de primavera.


Riega dorsales gotas de despedida en el lecho
de un horizonte seco, humedo aguacero,
victoria gloriosa; donde se siente el olor a polvo fresco.


Dime callada, háblame sobre ella, rosame tierna,
gotas de esperanza, que germina en mí la rosa, donde crece la hierba,
donde nacen ilusiones,tú, cuando me tocas, todo haces valle.

Mi dulce aguacero, lloras conmigo esta tarde
felices tus gotas que conmigo están
y siempre, siempre, las que no volverán...

domingo, 28 de diciembre de 2008

Naturaleza Mía (Poemario)

El costo de unos cuantos versos.

Ella me conocía y yo no la conocía,
Me conocía por un nexo amigo
Y yo aún no la percibía
Entonces llegó aquél día
En que, cual delta, nuestras vidas se unieron.

Sus palabras parecían suaves plumas
Que llenaban una cobija para mis sienes añejas,
Su mirada era inmaculada
Como una selva virgen
Y su voz parecía superar cualquier
Sofisticada sinfonía.

Yo que aún no me convenzo respecto
A las flechas, de un alado amigo,
No puedo más que pensar en ella
Delineando con precisión científica
El próximo y tan lejano encuentro.

Esto traduce un poco de alegría y quizá
Un poco de amor efímero;
Sin embargo cual buena
Novela de amor, como
Aquellas de antaño que tenían
Un rapto y un duelo incluidos,
¡Se me había olvidado el nexo amigo!

A pesar de advertir el último verso
Mis acciones, llenas
De un frío ultratumba recorriendo
Cada nervio del cuerpo,
Seguían encaminadas
A la conquista de ella,
A quien ahora ya conocía y también
Ya pertenecía.

Pasaron los meses…
Y aquella noche llegó,
Fue bajo la sombra de un viejo roble
A la luz de Selene y
Con el viento ejecutando
Una canción de violín.
Fue aquél contexto testigo
De la unión de dos almas
Que vivirían un eterno recuerdo en ella
Y una sorpresiva condena en el que suscribe.

Cuando ya se retiraban los amantes, de pronto,
Apareció como una sombra del romance
Aquél amigo nexo que ya estaba presente
Y dispuesto a cobrar venganza por
Semejante afrenta cometida por su amada
Y la victima que suscribe.

Cuando pude observar que
Él se acercaba como una locomotora,
Desenvainaba su espada
Y que sus ojos expulsaban llamas,
Sólo pude ayudar a que su amada escape
Para así pelear por salvar mis versos.

El combate desgarró
Vestiduras;
Gastó el filo de las espadas;
Fragmentó nuestras almas y
Dejó un charco de amargura
Que nos empapó a ambos.

Varios años después ella y él
No recordaban este hecho,
Se casaron, tuvieron dos hijos,
Los hijos nietos;
También una gran residencia
Con una gran cochera y
Una gran piscina.

Por otra parte, el que ahora escribe
Sigue con la profunda herida
Que intermitentemente
Expulsa un torrente de amargura,
Con un poco de nostalgia
Y una pisca de literatura…
Expulsa un torrente de amargura,
Con un poco de nostalgia
Y una pisca de literatura…
.
.
.
(Jomabole)

Historia de un rábano pensante

Peter Medawar


«Las vidas de los hombres de ciencia casi siempre son aburridas… ¿Cómo podrían no serlo? Los académicos rara vez llevan vidas que sean emocionantes en un sentido mundano. Necesitan laboratorios o bibliotecas y la compañía de otros académicos. Y su labor no se vuelve más profunda o más convincente por privaciones, pesares o fracasos mundanos. Sus vidas privadas pueden ser infelices, extrañamente desordenadas o cómicas, pero no en formas que nos revelen algo especial acerca de la naturaleza y dirección de su trabajo. Los académicos se hallan fuera de la zona de devastación de las convenciones literarias, según las cuales las vidas de los artistas y hombres de letras son intrínsecamente interesantes (…).
Si un hombre de ciencia se cortara una oreja, nadie lo tomaría como prueba de una sensibilidad intensificada; si un historiador no consumara su matrimonio (como le ocurrió a Ruskin), no supondríamos que ello habría enriquecido de algún modo nuestro entendimiento de la cultura histórica…»Con este disuasivo epígrafe comienza Historia de un rábano pensante, del biólogo británico de origen libanéssir Peter Medawar, Nobel de Medicina en 1960 junto con el australiano Frank Macfarlane Burnet por su descubrimiento de la tolerancia inmunológica adquirida. Más que espantar al extrañado lector, lo que Medawar pretende es reconocer que las memorias de científicos son un género literario tanto como las vidas narradas por estadistas o escritores: como nadie tiene derecho a aburrirnos, y menos en un ejercicio de vanidad como suelen ser las autobiografías, importa tanto quién sea el autor como su destreza y talento narrativos. Quizás por eso las memorias de hombres de ciencia son menos abundantes que las de personajes más acostumbrados a valerse de la pluma para expresarse. Por suerte, y contrariamente a la contrapropaganda que Medawar se hace a sí mismo, éste es un libro que interesa y entretiene incluso a quienes nada saben de la trayectoria de su autor.Peter Bryan Medawar estudió zoología, anatomía comparada y patología en Oxford, dondese interesó en investigación histológica y en la regeneración de los nervios periféricos.
Durante la II Guerra Mundial se le pidió investigar el porqué del rechazo a los injertos de piel en soldados quemados, lo que lo llevó a dirigir sus investigaciones hacia los injertos y trasplantes, y a pensar que ese rechazo podía ser una respuesta immunológica. En los años cincuenta demostró la teoría de Frank Macfarlane Burnet de que los anticuerpos se adquieren en la vida embrionaria y justo después del nacimiento, lo que contradecía la idea de que los vertebrados heredan esta habilidad en el momento de la concepción. Así se abrió todo un campo de investigación en inmunología, que ya no asumió la existencia de un mecanismo inmune completamente desarrollado y se concentró en métodos para suprimir el rechazo en los trasplantes de órganos.Además de describir con detalle estos trabajos, Medawar cuenta anécdotas hilarantes, describe sus fracasos, rememora su juventud en una Inglaterra austera y estimulante para las mentes inquietas. Poco diplomático, se desquita revelando las debilidades intelectuales o sexuales de ciertos personajes del Oxford de la época, la rigidez académica de sus congéneres, la incompetencia de las escuelas a las que asistió cuando niño, o el sadismo de médicos y enfermeras con ocasión de uno de varios accidentes cerebrovasculares que padeció en sus años de madurez. A cambio, habla con cariño de Brasil, de su debilidad por la ópera o de su amistad con los escritores C. S. Lewis y J. R. R. Tolkien, y con el filósofo Karl Popper. A propósito de esto último, hay que decir que también Medawar llegó a ser un reconocido filósofo de la ciencia.Lo que el autor decide no contar también habla de él, por supuesto, y en este sentido las omisiones más agradables son la ceremonia de los Nobel en Estocolmo y todo el revuelo público y periodístico consiguiente, como también el hecho de haber sido ordenado caballero en 1965 y muchos otros premios y honores que poblaron su currículo.Medawar es autor de varios libros de aforismos y ensayos, entre ellos Consejos a un joven científico, Los límites de la ciencia, El extraño caso de los ratones moteados y otros ensayos sobre ciencia, y De Aristóteles a zoológicos: un diccionario filosófico de biología.
...publicado por Finañejo...