miércoles, 4 de agosto de 2010
La desesperada muerte diaria
viernes, 23 de julio de 2010
Momento perfecto
viernes, 12 de febrero de 2010
El poder de la pobreza

Palmas a la poderosa, a la que realmente se las merece. Se llama pobreza y a veces se la confunde (de esto último hablaremos luego). Tiene el poder maravilloso de engendrar los más crueles pensamientos y cavar hasta el fondo, puede amargar, desesperar, hacer llorar con llanto e incluso matar. Es paciente y cuidadosa en sostener el espejo que te refleja, siempre sonríe y, cada vez que puede, suelta carcajadas burlonas; está loca. Siempre que se le ve venir, la gente cambia de sentido, baja la mirada y pasan muy rápido, la seriedad es un buen saludo; la gente dobla la esquina y trata de evitarla a toda costa, como la peste que es. Tiene el color del campo, el campo trillado y la tierra recién removida. Tiene el sonido de las noches mudas en pleno verano. Tiene el aspecto de un gorila que avanza meciéndose de lado a lado como en una danza… Y se podría decir que baila. La pobreza, esa masa escuálida que vive de los que casi no viven, y que es el borde de algún precipicio oscuro e infinito, está condenada a vivir y a ser poderosa.
Y sigue siendo maravillosa, sigue siendo aquella que todavía sostiene el espejo, sigue siendo esa masa que se arrastra hacia lo profundo para seguir cavando, es aquella que acomete y arrasa con la las leyes humanas. La pobreza es la que llora sin lágrimas y bajito, la que no permite perderse la belleza del no tener, y en su vientre está la felicidad, una felicidad que sólo se puede conocer en su interior. Dentro de la pobreza está en camino que sólo conocen los amargados, los desesperados, los que lloran y los muertos por ella.
viernes, 5 de febrero de 2010
La guerra contra uno mismo
Luego abrí los ojos, y estaba gritando la última frase de algo, estaba cansado y sudoroso, y aguardaba en una extraña posición. Sentí los pies mojados y temblaba sin control, lo más sorprendente fue que tenía la mano estirada cogiendo un arma que apuntaba a un hombre muerto, percibía el olor terrorífico de la pólvora, mi pólvora. En ese instante me fije en el rostro del hombre boca arriba. Era yo.
Ahora abro los ojos y miro a alrededor, y veo que ya es tarde, ha ocurrido algo por lo que la gente se siente excitada, la gente alrededor parece haber vivido unos momentos de gran satisfacción, a juzgar por sus rostros y los gestos de orgullo ajeno, parece ser que he ganado. Durante unos segundos de recuerdo he posado la vista sobre el hombre al que he golpeado cruelmente. Y entonces lo entiendo todo… Dentro de mí se había estallado una guerra, una guerra tremenda y ciega, pero me doy cuenta que es tarde, y que dentro de mí, la guerra la ha ganado el yo asesino, ha ganado otra vez el más fuerte y menos inteligente, ha ganado la guerra…
“Siempre que un hombre le pega a otro hombre no es al cuerpo al que le quiere dar, dentro del puño va el odio una idea que lo agrede, que lo hace cambiar…” (Silvio Rodríguez)
domingo, 31 de enero de 2010
Gracias por "ESO ESO ESO"
Qué flácido se vuelve el cuerpo en presencia de un genio, o de varios. Cuando en la intimidad de la sorpresa acomete (en este caso) la risa llena de colores y nos obliga a llorar con la mente, de alegría, de sorpresa,… de pena. La repentina emoción que se topa con el recuerdo y el anhelo de un personaje que en mente vive con 8 años, y que sin duda nos desquebraja mientras seguimos riendo quizá por enésima vez. En el fondo todos sabemos que entre escenas no es más que una “farsa” y que Roberto Gómez Bolaños sigue siendo él, el ingeniero de la risa (porque sí es un ingeniero), el señor que tuvo la gran idea de tratar de hacer feliz a la gente, el primer espectador y quizá dueño de las primeras carcajadas. Pero esta “farsa”, este engaño capaz de transformarnos, ha conseguido crear un mundo lleno fantasías que nos hace crecer hacia la infancia, y reír y llorar. Qué flácido se vuelve el cuerpo en presencia de un gran maestro que envejece y que es inmortal, y que nos hace notar que la vida no es más que un razón para actuar, una escusa para tratar de ser felices, sin embargo, volviendo a la “farsa”, Roberto Gómez Bolaños sabe que su actuación ha llegado lejos, que de alguna manera ha engendrado a la generación de la felicidad viva, y que él es realmente el Chavo, y el Chapulín, y todos los personajes que brotaban de su mente como brotan las hojas de un árbol, un árbol que para siempre crecerá y testigo de esto serán las risas de cada uno de los que vivimos la mejor y la más feliz “farsa” de nuestras vidas.
Escribo esto con alegría, emoción y pena; me niego a creer que Roberto Gómez Bolaños es humano y que se cansa. Sé que éste SEÑOR merece sentirse homenajeado eternamente, por su mente, por su carisma, por ser Chespirito.
La mente llora de alegría, porque la época, los personajes, y la vida misma, han dado origen a una generación que ríe desde el corazón… Gracias Roberto Gómez Bolaños Cacho por hacerme feliz.
lunes, 25 de enero de 2010
¿Qué hacer?

Qué hacer cuando la mente es frágil y sincera, cuando de pronto se ilumina el camino que pudo haber sido. Qué hacer cuando es inevitable mirar hacia atrás, y despega la memoria y la ves que se aleja como viendo partir un cohete, y ahí va, camino al pasado. Qué hacer cuando en el silencio susurran voces que ya no están y surgen personajes que sólo viven allá detrás, en el pasado. Qué hacer si los espejos de pronto no reflejan, y tus ojos miran más allá, y tu mente no imagina, y tu llanto no se escucha. Qué hacer si sostienes la atención en aquel mundo familiar del “pudo ser”. Y qué hacer si sigues allí. Qué hacer si a pesar de todo, todavía eres tú, todavía estás ahí, y lo peor de todo… no ha pasado nada, y otra vez la conciencia obliga a la mente a volver, y los espejos vuelven a reflejar, y los ojos vuelven a ver, y tu llanto por fin se escucha. ¿Qué hacer después de esto?... inevitablemente volver a olvidar.
jueves, 21 de mayo de 2009
Sobre escribir una carta

Todo comienza con un espasmo, un rayo que cae sobre ti como una bofetada y te obliga a mirar atrás, como un espejo que reclama la belleza olvidada; y ahí, total mente pobre de escusas, se dan alas al recuerdo y comienza esa búsqueda alocada del momento preciso para saciar la sed, esa sed por plasmar e invocar un instante en común entre frustrado y recuerdos, entre asesino y asesinado, entre fiera y presa.
Por lo general esto ocurre en habitaciones tristes, vacías de respiraciones y hojas de papel por todas partes, la lámpara acaricia el azul de la tosca mesa, y desvela las condiciones poco estéticas del recinto. Anotaciones por todos lados, libros de bolsillo aún en los bolsillos de pantalones que se caen de la cama, en el aire invitaciones a caer en el desmayo perezoso del día a día. El sonido se hace eco cuando lo único que suena es el recorrido de un lápiz apunto de quebrar, había apagado la radio momentos antes, sin embargo aún llevo en la cabeza esa estridente fuga que me desnuda, saxofones encerrados en mi cabeza, que rebotan y desvían de cuando en cuando mi mirada buscando un espacio de perdición en donde quedarme hipnotizado por unos segundos concentrado en la música sorda. A partir de ahí, eres presa del maldito sin fin de recuerdos, la frustración de no proferir palabra exacta que funda aquella musa que comienza a desesperar; sí, recuerdos, recuerdos son lo único que se mueve en ese momento, al compás de una banda de Jazz, al ritmo de un corazón descontrolado por impregnar en un papel el recuerdo de un ser amado.
Qué despreciable momento aquél, cuando apunto estás de darte por vencido y cerrar los ojos, cambiar la dirección de tu mirada y dejar pasar esa agobiante circunstancia, la cobardía es más, el miedo a causado el rechazo, y ahora, a obscuras, el recuerdo se convierte en sueño, un sueño pesado que no merece más recuerdo, cada vez más lejano, cada vez mas cerca a la completa muerte simplemente por no sabes descifrar los jadeos esa inexplorada dama cerebral. Y pasará muchas veces, pasarán seres inmortales que aún gritan por ser recordadas y vendita sea su persistencia. Laa belleza es mi droga, es mi presa, es aquél que será asesinado cuando no pueda escribir, cuando no pueda ser plasmado, pero la belleza... no morirá.
domingo, 10 de mayo de 2009
Jazz'World

