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miércoles, 4 de agosto de 2010

La desesperada muerte diaria

Qué somos si no cerillas ardientes que se consumen a diario.
y de repente, el sueño nos revela el verdadero paisaje,
un paisaje rodeado de abismos, en donde sólo hay una opción... la desesperante caída,
el vértigo del "sin fondo" que al final decubrirá en sonidos: las rocas o las olas.
De repente, nubes con patas remedian lo implacable de la realidad,
algo nos obliga a buscar bancos irreales en donde poder ser parte de una vivencia imaginaria,
sueños que con el tiempo serán de piedra y se llamarán locura
y en la obscuridas podremos revelar los miedos de otra persona intentádolos leer como líneas de la mano,
y al final llegará....
...despertaremos al quemarnos los dedos con el fuego de la cerilla consumida,
volveremos  a la vida como cada día, volveremos al inevitable compromiso con la muerte
otra vez esperaremos con ancias ese momento perfecto por el que vale la pena vivir,
por el que vale la pena morir a diario, pero sin desesperar.

  

viernes, 23 de julio de 2010

Momento perfecto

La noche ruge en su melodía propia y con esto la mente más hermética comienza a volar y a retorcerse dejando huellas en el aire, manchas de luz que parecen mecerse guiadas por un director de orquesta agonizante en su último repertorio. La noche canta y espanta las moscas que continuaban siendo las dueñas del cerebro inerte que ahora se incorpora para llorar y caer en conclusiones propias de un alma condenada. La obscuridad nos permite elevar a lo más alto la mirada y comprender el infinito como la razón de la desesperada sensación que en estos momentos pone en marcha el gran mecanismo, el alma abre la boca, es aquí cuando por alguna extraña fuerza comenzamos a ser nosotros mismos de pies a cabeza. ¿Qué es aquello que atraviesa la noche en busca desesperada de tus ojos?, y que con gran sutileza sostiene la luz que te alumbra, y te llena de miedos, de incertidumbre, y que rompe la noche como un cristal para revelarte el más puro secreto de un momento dorado que brilla con luz propia. No hace falta nada más, es el tiempo de los deseos clamorosos, el presente se postra ante ti y agacha la cabeza ofreciéndotela vencido.
Encerrado en ese momento con paredes de una música extraña que parece alcanzar tus dedos fríos e inmóviles, eres testigo de algo que pudo ser perfectamente un sueño, y que sabes que pronto terminará, la luz se apagará lentamente, y se puede ver cómo el tranquilo espectro se va consumiendo como una cerilla atada a su hambriento fuego que baja y encorva todo lo consumido. Fuego que arrasa lentamente la esencia del arlequín que sonríe, tierno, inocente en brazos de la noche.
Sólo queda esperar el silencio otra vez, la muerte momentánea del cerebro que sigue viviendo este momento, esperar el retorno de las moscas, esperar que la llama se consuma y con ella la esencia de quien ahora es sólo cenizas. La sonrisa que antes veía se ha quedado plasmada a contra luz dentro de mi resignada alma que ahora vuelve a sus ataduras, está terminando esta melodía y la obscuridad vuelve a gobernar debajo de tus ojos, otra vez el silencio es dueño de todo, ha pasado el momento perfecto.

viernes, 12 de febrero de 2010

El poder de la pobreza


Palmas a la poderosa, a la que realmente se las merece. Se llama pobreza y a veces se la confunde (de esto último hablaremos luego). Tiene el poder maravilloso de engendrar los más crueles pensamientos y cavar hasta el fondo, puede amargar, desesperar, hacer llorar con llanto e incluso matar. Es paciente y cuidadosa en sostener el espejo que te refleja, siempre sonríe y, cada vez que puede, suelta carcajadas burlonas; está loca. Siempre que se le ve venir, la gente cambia de sentido, baja la mirada y pasan muy rápido, la seriedad es un buen saludo; la gente dobla la esquina y trata de evitarla a toda costa, como la peste que es. Tiene el color del campo, el campo trillado y la tierra recién removida. Tiene el sonido de las noches mudas en pleno verano. Tiene el aspecto de un gorila que avanza meciéndose de lado a lado como en una danza… Y se podría decir que baila. La pobreza, esa masa escuálida que vive de los que casi no viven, y que es el borde de algún precipicio oscuro e infinito, está condenada a vivir y a ser poderosa.
Y sigue siendo maravillosa, sigue siendo aquella que todavía sostiene el espejo, sigue siendo esa masa que se arrastra hacia lo profundo para seguir cavando, es aquella que acomete y arrasa con la las leyes humanas. La pobreza es la que llora sin lágrimas y bajito, la que no permite perderse la belleza del no tener, y en su vientre está la felicidad, una felicidad que sólo se puede conocer en su interior. Dentro de la pobreza está en camino que sólo conocen los amargados, los desesperados, los que lloran y los muertos por ella.

viernes, 5 de febrero de 2010

La guerra contra uno mismo



Rozo el sentido común, y de rodillas, creo haber entendido por fin el momento, me parece oír algo, me parece oír por primera vez los gritos, el llanto de alguien resignado a no ser escuchado nunca. Oigo mis latidos y mi aliento que escapa de mi sangrienta boca, cada vez más cerca al suelo. Caigo lentamente abrazando los pies del vencedor, quien continúa gritando y aún no entiendo nada. Sigo cayendo de lado, casi puedo oler la tierra húmeda de sangre, no me responden las manos y lo único que alcanzo ver son sus tétricos pies cubiertos de mí. Luego un fuerte sonido como punto final, lo que sigue es el fin.

Luego abrí los ojos, y estaba gritando la última frase de algo, estaba cansado y sudoroso, y aguardaba en una extraña posición. Sentí los pies mojados y temblaba sin control, lo más sorprendente fue que tenía la mano estirada cogiendo un arma que apuntaba a un hombre muerto, percibía el olor terrorífico de la pólvora, mi pólvora. En ese instante me fije en el rostro del hombre boca arriba. Era yo.

Ahora abro los ojos y miro a alrededor, y veo que ya es tarde, ha ocurrido algo por lo que la gente se siente excitada, la gente alrededor parece haber vivido unos momentos de gran satisfacción, a juzgar por sus rostros y los gestos de orgullo ajeno, parece ser que he ganado. Durante unos segundos de recuerdo he posado la vista sobre el hombre al que he golpeado cruelmente. Y entonces lo entiendo todo… Dentro de mí se había estallado una guerra, una guerra tremenda y ciega, pero me doy cuenta que es tarde, y que dentro de mí, la guerra la ha ganado el yo asesino, ha ganado otra vez el más fuerte y menos inteligente, ha ganado la guerra…


“Siempre que un hombre le pega a otro hombre no es al cuerpo al que le quiere dar, dentro del puño va el odio una idea que lo agrede, que lo hace cambiar…” (Silvio Rodríguez)

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domingo, 31 de enero de 2010

Gracias por "ESO ESO ESO"

Qué flácido se vuelve el cuerpo en presencia de un genio, o de varios. Cuando en la intimidad de la sorpresa acomete (en este caso) la risa llena de colores y nos obliga a llorar con la mente, de alegría, de sorpresa,… de pena. La repentina emoción que se topa con el recuerdo y el anhelo de un personaje que en mente vive con 8 años, y que sin duda nos desquebraja mientras seguimos riendo quizá por enésima vez. En el fondo todos sabemos que entre escenas no es más que una “farsa” y que Roberto Gómez Bolaños sigue siendo él, el ingeniero de la risa (porque sí es un ingeniero), el señor que tuvo la gran idea de tratar de hacer feliz a la gente, el primer espectador y quizá dueño de las primeras carcajadas. Pero esta “farsa”, este engaño capaz de transformarnos, ha conseguido crear un mundo lleno fantasías que nos hace crecer hacia la infancia, y reír y llorar. Qué flácido se vuelve el cuerpo en presencia de un gran maestro que envejece y que es inmortal, y que nos hace notar que la vida no es más que un razón para actuar, una escusa para tratar de ser felices, sin embargo, volviendo a la “farsa”, Roberto Gómez Bolaños sabe que su actuación ha llegado lejos, que de alguna manera ha engendrado a la generación de la felicidad viva, y que él es realmente el Chavo, y el Chapulín, y todos los personajes que brotaban de su mente como brotan las hojas de un árbol, un árbol que para siempre crecerá y testigo de esto serán las risas de cada uno de los que vivimos la mejor y la más feliz “farsa” de nuestras vidas.

Escribo esto con alegría, emoción y pena; me niego a creer que Roberto Gómez Bolaños es humano y que se cansa. Sé que éste SEÑOR merece sentirse homenajeado eternamente, por su mente, por su carisma, por ser Chespirito.

La mente llora de alegría, porque la época, los personajes, y la vida misma, han dado origen a una generación que ríe desde el corazón… Gracias Roberto Gómez Bolaños Cacho por hacerme feliz.



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lunes, 25 de enero de 2010

¿Qué hacer?



Qué hacer cuando la mente es frágil y sincera, cuando de pronto se ilumina el camino que pudo haber sido. Qué hacer cuando es inevitable mirar hacia atrás, y despega la memoria y la ves que se aleja como viendo partir un cohete, y ahí va, camino al pasado. Qué hacer cuando en el silencio susurran voces que ya no están y surgen personajes que sólo viven allá detrás, en el pasado. Qué hacer si los espejos de pronto no reflejan, y tus ojos miran más allá, y tu mente no imagina, y tu llanto no se escucha. Qué hacer si sostienes la atención en aquel mundo familiar del “pudo ser”. Y qué hacer si sigues allí. Qué hacer si a pesar de todo, todavía eres tú, todavía estás ahí, y lo peor de todo… no ha pasado nada, y otra vez la conciencia obliga a la mente a volver, y los espejos vuelven a reflejar, y los ojos vuelven a ver, y tu llanto por fin se escucha. ¿Qué hacer después de esto?... inevitablemente volver a olvidar.

jueves, 21 de mayo de 2009

Sobre escribir una carta


Qué despreciable momento... Dirigiendo los pensamientos hacia un rostro, una mirada, alguien qué resucita la crueldad al no estar cerca; qué precario es tratar de vomitar tus pensamientos y señalar a la dama que circensita tu mente y te hace vulnerable, frágil, transparente, por una vez puedes creer que estás vivo.

Todo comienza con un espasmo, un rayo que cae sobre ti como una bofetada y te obliga a mirar atrás, como un espejo que reclama la belleza olvidada; y ahí, total mente pobre de escusas, se dan alas al recuerdo y comienza esa búsqueda alocada del momento preciso para saciar la sed, esa sed por plasmar e invocar un instante en común entre frustrado y recuerdos, entre asesino y asesinado, entre fiera y presa.

Por lo general esto ocurre en habitaciones tristes, vacías de respiraciones y hojas de papel por todas partes, la lámpara acaricia el azul de la tosca mesa, y desvela las condiciones poco estéticas del recinto. Anotaciones por todos lados, libros de bolsillo aún en los bolsillos de pantalones que se caen de la cama, en el aire invitaciones a caer en el desmayo perezoso del día a día. El sonido se hace eco cuando lo único que suena es el recorrido de un lápiz apunto de quebrar, había apagado la radio momentos antes, sin embargo aún llevo en la cabeza esa estridente fuga que me desnuda, saxofones encerrados en mi cabeza, que rebotan y desvían de cuando en cuando mi mirada buscando un espacio de perdición en donde quedarme hipnotizado por unos segundos concentrado en la música sorda. A partir de ahí, eres presa del maldito sin fin de recuerdos, la frustración de no proferir palabra exacta que funda aquella musa que comienza a desesperar; sí, recuerdos, recuerdos son lo único que se mueve en ese momento, al compás de una banda de Jazz, al ritmo de un corazón descontrolado por impregnar en un papel el recuerdo de un ser amado.

Qué despreciable momento aquél, cuando apunto estás de darte por vencido y cerrar los ojos, cambiar la dirección de tu mirada y dejar pasar esa agobiante circunstancia, la cobardía es más, el miedo a causado el rechazo, y ahora, a obscuras, el recuerdo se convierte en sueño, un sueño pesado que no merece más recuerdo, cada vez más lejano, cada vez mas cerca a la completa muerte simplemente por no sabes descifrar los jadeos esa inexplorada dama cerebral. Y pasará muchas veces, pasarán seres inmortales que aún gritan por ser recordadas y vendita sea su persistencia. Laa belleza es mi droga, es mi presa, es aquél que será asesinado cuando no pueda escribir, cuando no pueda ser plasmado, pero la belleza... no morirá.
Escrito por: Beiza

domingo, 10 de mayo de 2009

Jazz'World

-La inocencia se nos es arrebatada mientras tengamos algo que nos sorprenda, que nos maraville. A veces parece que lo pequeño es pequeño, pero eso sólo significa que todavía no hemos aprendido a ver-.

(Dibujo: Carlos Rafael Beizaga)